El colegio La Inmaculada de Rosario es una institución educativa católica que asume la educación como una tarea evangelizadora, humanizadora y social.
Fiel al Ideario FIC, la institución concibe su tarea desde el principio de “educar evangelizando y evangelizar educando”, promoviendo una formación integral que abarque todas las dimensiones de la persona: espiritual, intelectual, afectiva, social y comunitaria. La educación es entendida como un proceso de acompañamiento respetuoso de cada trayectoria, reconociendo la singularidad de cada persona y su dignidad como hijo e hija de Dios.
Inspirada en la espiritualidad mariana, la propuesta educativa toma a María Inmaculada como modelo de escucha, disponibilidad, humildad y servicio, alentando una pedagogía del cuidado, la cercanía y la presencia, donde el vínculo educativo se sostiene en la confianza, la palabra y el compromiso cotidiano.
En coherencia con el Ideario, se promueven los valores evangélicos de la fraternidad, la solidaridad, la justicia, la paz y el compromiso con los más necesitados, favoreciendo prácticas educativas inclusivas, participativas y transformadoras.
La Inmaculada se constituye así como una comunidad educativa evangelizadora, que fortalece el lazo escuela–familia y forma sujetos críticos, responsables y comprometidos con la construcción del bien común, capaces de leer la realidad, discernirla y transformarla a la luz del Evangelio, en fidelidad al proyecto educativo congregacional.









El Colegio La Inmaculada forma parte de las obras educativas de la Congregación Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires. Fue ideado, gestado y fundado en el año 1902 por la Madre Eufrasia Iaconis, en el marco de un proyecto educativo profundamente inspirado en la espiritualidad mariana y en el firme compromiso con la educación cristiana de niñas y jóvenes. Desde sus orígenes, la institución asumió la misión de educar integralmente, uniendo la formación académica con el cultivo de los valores evangélicos, la fe y el servicio al prójimo.
El colegio se instaló en el barrio Belgrano de Rosario, que a comienzos del siglo XX estaba consolidándose como un sector residencial y barrial con plazas y parroquias que actuaban como ejes comunitarios. La presencia de la institución educativa se integró naturalmente al entramado barrial y se constituyó tempranamente en un referente educativo y comunitario, acompañando el crecimiento del barrio y siendo parte activa de su historia. La escuela no sólo ofreció educación formal (nivel inicial y primario en sus etapas iniciales), sino también celebraciones religiosas y actos que la convirtieron en un punto de encuentro para las familias del barrio.
Con el paso de las décadas la institución fue creciendo, amplió sus niveles (incorporando secundario y modalidades propias), modernizó sus instalaciones y adaptó la propuesta pedagógica a los cambios curriculares. Las Hermanas de la Congregación sostuvieron y acompañaron la pastoral educativa, garantizando la identidad religiosa del proyecto mientras respondía a demandas educativas contemporáneas.
Fiel a su tradición, la institución ha mantenido una propuesta educativa centrada en la persona, promoviendo el desarrollo académico, humano, social y espiritual de sus estudiantes. En este recorrido, el colegio ha fortalecido de manera permanente el vínculo con las familias, entendiendo la educación como una tarea compartida, y ha reafirmado su compromiso con la comunidad barrial, ofreciendo espacios de encuentro, participación y crecimiento conjunto.
El edificio del colegio —el que hoy reconocen vecinos y exalumnos— ha sufrido refacciones y ampliaciones en distintas etapas. Conservando la impronta de una escuela tradicional, fue incorporando espacios modernos para aulas, gimnasio, SUM, aula de Catequesis y salas de Informática, entre otros. Entre las tradiciones que se mantienen están las celebraciones marianas, actos de fin de curso, celebraciones de Primera Comunión y encuentros de exalumnos. Estas prácticas mantienen la memoria colectiva y refuerzan el lazo entre la escuela y las familias del barrio.
Hoy, el Colegio La Inmaculada continúa proyectando hacia el futuro el legado de su fundadora, renovando cotidianamente su misión educativa con la misma vocación de servicio, confianza en la educación y esperanza cristiana que marcaron sus comienzos, educando bajo la mirada amorosa de la Virgen Inmaculada.



El Colegio La Inmaculada forma parte de las obras educativas de la Congregación Hijas de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires. Fue ideado, gestado y fundado en el año 1902 por la Madre Eufrasia Iaconis, en el marco de un proyecto educativo profundamente inspirado en la espiritualidad mariana y en el firme compromiso con la educación cristiana de niñas y jóvenes.
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